Showing posts with label Televisión. Show all posts
Showing posts with label Televisión. Show all posts

Monday, December 22, 2008

18 en Antena3

Esta noche, todos a ver "18" en Antena3, serie que me apetecía ver (siempre me apunto a empezar a ver las de esa cuerda) pero que me apetece aún más ahora que sé que detrás de sus guiones hay amigos de este blog.

Thursday, September 25, 2008

Plutón B.R.B. Nero: El origen de Roswell


Tengo una pila enorme de mails por responder y cosas que escribir antes irme a la cama, por lo que no podré extenderme todo lo que me gustaría (para el que necesite o quiera leer opiniones más profundas que la que yo escriba ahora, recomiendo leer las opiniones de DaniLebowski en los comentarios de su blog y la entrada que mi hermano en fast-food, escrito por, le ha dedicado en el suyo)

Por partes, Plutón B.R.B. Nero no es lo que jamás hubiese pensado que iba a ser, esperaba algo menos "Enano Rojo" y más "Star Trek", pero el producto resultante me ha encantado (me ha encantado porque juega esos dos factores para dar un producto absolutamente distinto).

Como piloto, "El origen de Roswell" es bastante raro. Demasiado poco primer capítulo, quizá... pero da igual porque la sensación de inicio ya la da con los créditos y porque ya queda bastante claro que esta serie va a contradecir casi cualquier convención. Y eso último, aunque sea arriesgado es, casi como lo de "Enano Rojo" vs. "Star Trek", la gran baza de la serie, la capacidad de hacerlo todo de nuevo aún con los elementos de siempre.

Me parece fascinante, por un lado, la economía de recursos de la serie y como esa cutrez se sobrepone gracias a unas situaciones de quitarse el sombrero. Eso sin contar al casting, que me resulta de lujo... a Tallafé, Villén y demás no los voy a descubrir ahora, pero la dupla Antonio Gil y Carolina Bang creo que merece ser resaltada. El primero por la economía (que ya observáis es toda una constante) con la que sabe dar el tono y la segunda por exactamente todo lo contrario, por saber mover cada músculo de la cara sin parar y hacer que eso no resulte cargante.

En definitiva, TVE ha intentado muchas veces ser la BBC con todo tipo de programas "de calidad" como los "Estudio 1" y demás, pero creo que hasta ahora, nunca lo había conseguido. Ojalá la serie viva muchos años y lo que en principio es una serie "de autor" termine teniendo vida propia y se convierta en nuestro particular y patrio "Doctor Who".

En mi, ya tienen un fan.

P.D./ El capítulo 1, totalmente legal para ser visto en Internet.

Wednesday, May 7, 2008

Ana Mercury y V

Ana Mercury se llama de otra manera, pero si le preguntaras por ella a Brian May no te quede ninguna duda de que la llamaría así. Hacía ¿2 años? ¿año y medio? que no nos veíamos y nos encontramos ayer en la Fnac, mirando el Pack de DVDs de V.
Me llamó por mi nombre y a me costó reconocerla porque Ana Mercury ya no iba vestida de negro, nos abrazamos, miramos DVDs de doble capa, compré el Pack de V, nos tomamos algo y hablamos de todo el tiempo que ha pasado desde aquella vez en la que nos conocimos.
Ana ya no iba vestida de negro, porque al trabajo no se pude ir de gótica y yo, además de no fumar, llevaba 6 días cambiándome a diario los parches de nicotina.

- Mi hermana se casa, me dijo Ana Mercury

- ¿Y de fulano? ¿sabes algo?.

Ana Mercury movió la cabeza - ¿y tú de su hermana?

- Tampoco, contesté

Ana Mercury se perdió en Sol y yo me volví a casa, más viejo y de peor humor por saberlo. Al llegar, me senté en el sofá y puse la primera de las miniseries de V, que de pequeño me encantaba... al menos no ha envejecido tan mal, salvo algún desastre narrativo (siempre por condensar) y algún paralelismo excesivo con la Segunda Guerra Mundial, el tiempo se ha portado con ella mejor que conmigo...

Friday, December 14, 2007

Sunday, August 19, 2007

Después de las coletas (toca ponerse profundo)

No sé a dónde conducirá esto que escribo hoy, pero llevo horas pensando y me parece una pena no dejar constancia escrita de un hecho tan insólito.

Hace tiempo, un amigo que ya no lo es tanto me dijo una frase que todavía recuerdo: “La culpa de todo la tiene la MTV”.

Anoche, después de meterme en la cama tras haber escrito sobre la rubia con coletas y después de volver a intentar dormir, estuve dándole vueltas a la frase de mi amigo. Hacía unas horas que estaba trabajando con la tele encendida, y cambiando de canal para buscar algo que me mantuviera entretenido, di con un programa del corazón en el que salían tres mujeres de largas piernas, generoso escote y trajes mínimos. Lo dejé puesto.

Llegados a este punto, necesito hacer una pregunta que no es sino una confesión encubierta. ¿Qué hace que un tipo como yo, al que se le presuponen algunas de las peores y más snob virtudes, se quede embobado viendo a las tres chicas?.

Perdón, la pregunta no solamente está mal formulada, encima ha sido hecha de modo cobarde. Vuelvo a intentarlo.

¿Qué hace que un tipo como yo, que ya va teniendo una edad, al que cada día le crece la barriga un poco más, que hace tiempo que olvidó la última vez que una mujer le miró por la calle y que ya va camino de tener edad de ser el hermano mayor de la mayoría de mujeres solteras (y deseables) que conoce, mire esa imagen (tres chicas, tres escotes, tres pares de piernas, tres vestidos) y le entre cierta de culpa de no haberse adherido a esa extraña “cultura de la noche” que vende la televisión a todas horas?.

“Cultura de la noche”, por ahí vamos por buen camino... Hace tiempo que por televisión sale gente bien vestida, o vestida para llamar la atención, que no es lo mismo, y gran parte de lo que hablan es de lo que hizo quién aquella noche o de lo que hizo cuál en aquella fiesta. Siempre hay alguien en televisión que hizo algo por la noche, o lo que es lo mismo, siempre hay alguien que hizo algo que el mundo considera interesante a la misma hora a la que yo luchaba con mi insomnio.

¿Por qué una imagen de televisión, basada en "brillos y tacones", hace que pueda deprimirme o, al menos, replantearme mi vida? Y no soy el único, “La culpa de todo la tiene la MTV” la dijo un amigo que ya no lo es tanto mientras veía una imagen parecida en la tele y cuando hacía solamente unas horas que había dejado a su novia.

Breve paréntesis que luego espero recuperar para algo útil: En mis varias visitas a consultas de psicólogos he terminado aprendiendo que “excitación” es la palabra que usamos en lugar de “ansiedad” cuando, en la ecuación gramatical, hay una erección en juego. ¿Qué quiero decir con eso?, que todo se basa en generar ansiedad...

Pertenezco a una generación de hombres muy complicada (al menos en el terreno sexual). Crecí ignorando lo que era un tanga, mi primera novía (con la que estuve mucho tiempo y a la que le deseo tantas cosas malas que podría llenar un blog) no es que no los usara, es que ni siquiera podría pensar en usar algo que solamente parecía estar destinado a aparecer en las películas X. 10 años más tarde, su uso se ha normalizado.

Hace poco una peluquera comentaba nerviosa a mi chica lo asustada que estaba ante el volumen de trabajo que le producía la moda de que muchas mujeres hayan decidido llevar el vello púbico rasurado. No sé si la peluquera mentía pero cuando esa historia llegó a mis oídos no pude por menos que pensar “¿De verdad hemos llegado ahí?”.

Último ejemplo... Todavía estoy sonrojado por una confesión que una amiga me hizo hace bastantes meses: “Me encanta meterme en la cama con tacones”.

Y así podría seguir y seguir pero temo parecer un retrogrado y que además parezca que no me gustan los tres temas sobre los que intentaba construir un malogrado ejemplo (claro que me gustan, todavía).

Decía que el sexo es ansiedad, que la seducción es producir en el contrario la necesidad (la agitación, la inquietud, la zozobra en el ánimo, que diría el DRAE) de uno mismo. La tele lo hace, y gracias a ella, lo hacemos todos. La televisión propone una “cultura de la noche”, o mejor dicho, “una cultura de follar sin importar cómo ni cuándo pero importando el estar guapo” y vamos todos detrás y solamente hay que salir a la calle y tener dos dedos de frente para transformar esa odiosa frase machista de “esa niña de 15 años va vestida como una puta” en “esa niña de 15 años ve Gran Hermano” o “esa niña de 15 años ve la MTV”, para así redondear un texto sin sentido.

Perdón, me he perdido, ya decía yo que un hecho tan inaudito como que yo piense no podría llevar a nada bueno. Solamente que creo haberme encontrado en algún par de puntos y sobre ellos quiero terminar:

- Poner cachond@, sí claro (sí, nos-ha-jodido), pero haciéndolo conscientemente y por gusto. Además, recordar que hay que dejar determinados privilegios a Hugh Hefner, que se los ha ganado.
- Menos depilarse y menos chorradas y más follar sin complejos, que la televisión de ahora es la iglesia católica del ayer.

Dicho esto, cierro la entrada. Perdón por ponerme profundo, no lo volveré a hacer.

P.D./ accidentalmente he mandado a blogger una marca de que mi blog “tiene contenido de dudosa reputación”. Me encanta.

Saturday, July 7, 2007

El mundo a tomar por culo

Estoy muy enganchado a “Jericho”, esa serie de la CBS que ha tenido problemas de todo tipo con su audiencia en los USA y que el martes estrenará Telecinco en televisión en abierto.

“Jericho” es una serie con bastantes agujeros y que en el cuerpo central de la primera temporada empieza a flaquear, pero a un servidor le tiene tan enganchando como los mejores momentos de “Perdidos” o “24”... ¿la razón?. Hace unos días, el periódico británico “The Guardian” publicaba un artículo llamado “La nueva Ciencia Ficción” (http://www.guardian.co.uk/g2/story/0,,2112186,00.html) en el que intentaba dar una explicación a por qué desde hace algún tiempo triunfan de forma tan sonora series de género fantástico como “Héroes”, “Battlestar Galáctica” o la citada “Perdidos”.

El artículo en cuestión ocupaba líneas y líneas en contar algo que ya sabemos todos; que tenemos miedo porque creemos el mundo se nos va a tomar por el culo y necesitamos formas de expiar ese terror al igual que ocurrió en una época en que el cine se llenó los bolsillos con la recaudación de películas que ahora se engloban bajo el genérico título de “vigilad los cielos”.

Lo que más me gusta de “Jericho” tiene mucho que ver con eso, con el proceso de transformación de hombres en bestias tras un apocalipsis nuclear que arrasa los Estados Unidos. Tanto es así, que un crítico televisivo llego a decir que era una serie que deprimía al espectador. Exageración al margen, lo cierto es que más allá de las conclusiones dulces y amables a las que casi siempre llegan sus capítulos, hay en la serie un intento de descender a lo más animal del ser humano (¿debería haber puesto “ascender”?) que es donde creo que está el gran atractivo.

Desconozco si la serie triunfará en España, me inclino a pensar que sí, que su aire a precuela de “Mad Max”, sus numerosos puntos de contactos con “Perdidos” y, especialmente, su visión apocalíptica del mundo, harán de ella uno de los éxitos televisivos del verano.
Por cierto, encantado de haber redescubierto a Skeet Ulrich.